El sábado 17 de diciembre de 1988, se realiza el primer concierto de Rock en la Casa Comunal de Plaza, la cual fuera un tiempo después bautizada como el Patio de María, en honor a su creadora María Gattorno.
En ese entonces contaba yo con solo 14 años y era un muchachito bastante tranquilo. Algo alborotador, pero aplicado en los estudios, no salía mucho, ni me alejaba de mi casa. Pero sentía que había algo más allá de las fronteras de mi barrio de San Agustín, en las afueras de La Habana.
Recuerdo con mucha nostalgia las tardes en que no me perdía ni uno sola de las emisiones del famoso Programa de Ramón, que se transmitía de cinco a seis y lo volvían a pasar de doce a una de la madrugada por Radio Ciudad de la Habana. Allí escuche por primera vez a bandas como Metallica, Iron Maiden, Slayer y Megadeth.

Los amigotes del barrio (31 de diciembre de 1989)
Un par de años después de aquello, los amigos con quienes me solía reunir en el barrio, me invitaron a ir con ellos a un concierto de Rock. Fue impresionante para mí llegar al Patio (como cariñosamente le decimos) y encontrarme tanta gente. El ambiente era fuerte, bueno, me acuerdo que esa noche tocó Zeus, una banda que aún rueda violentamente por las calles de La Habana.
Allí crecí, terminé mi adolescencia, conocí a mis mejores amigos, a mis peores enemigos y los inolvidables amores de la adolescencia. Me di golpes muy duros y de mi rostro se desprendió la carcajada más amplia.
El Patio de María marcó mi vida, como la de muchos jóvenes de esta ciudad y de Cuba entera. Era el lugar donde toda agrupación roquera de la época quiso tocar. Era un verdadero termómetro para los músicos de este género.
Por él pasaron grupos importantes de la escena cubana como Venus, Zeus, Metal Oscuro, Trance. En su vientre se gestaron nombres como Cosa Nostra, Jocker, VIH, Garaje H. De lo más extremo puedo recordar a Combat Noise, Agonizer, Delirium Tremen, entre muchos otros.
http://www.vimeo.com/3203983
Hoy el Patio de María es un recuerdo imborrable de mi memoria. Hablar las épicas hazañas que allí viví, las cosas que jamás olvidaré y las que jamás recordaré, me provoca un apretón en el pecho, un nudo en mi garganta.

Junto a María Gattorno y Rosalía Macias
Siento que este artículo se me queda demasiado corto, pero desde estas líneas, quiero agradecer a María Gattorno, Rosalía Macias y a todos los roqueros cubanos, por darme la oportunidad de tener un lugar al que siempre querré volver, El Patio de María.