No pienso hacer aquí un reportaje periodístico ni nada que se le parezca, ni siquiera sé, si tengo palabras para describir lo que viví la noche del sábado 19 de Julio pasado, solo se que lo puedo comparar con el domingo 9 de Septiembre de 2001 cuando nació mi hijo y me ví con todo aquello en mis brazos y no sabía que hacer y sigo sin saber.
Comenzó el concierto más importante de mi existencia y por mi mente y mi cuerpo pasaron millones de sentimientos que no podía controlar, euforia, locura, lujuria, esquizofrenia, demencia, paranoia, premeditación y alevosía, todo en primer grado ¿cuántos años por eso señor Juez?
No podía dejar de gritar al escuchar los primeros acordes de la banda, me halaba los pelos, me aguantaba la cabeza para no perderla más de lo que ya la tenía, de pronto me viraba para cualquiera de mis amigos y fácilmente podía descubrir en sus rostros que presentaban los mismos padecimientos, nos abrazábamos, nos golpeábamos, nos gritábamos para decirnos que si, todo era real, al fin, SEPULTURA estaba en Cuba, tocando para nosotros y nosotros estábamos allí para demostrarle a ellos, que Cuba, la tierra del Son, la Salsa, las lindas mulatas, las playas, el Ron Añejo 7 Años, los carros viejos, el mejor tabaco del mundo y toda esa mierda, está plagada de metaleros, que no nos pueden detener, que somos invencibles, que el Rock & Roll en Cuba existe, está vivo, es real, que somos un movimiento que se expande por toda la Isla.
Los presentes esa noche en La Tribuna Antiimperialista tuvimos la dicha de saciar nuestra sed con temas como “Refuse/Resist”, “Desperate Cry”, “Troops of Doom”, “Beneath the Remains”, “Slave New World”, “Territory”, “Biotech is Godzilla”, “Arise”, “Necromancer”, “Roots Blody Roots” y hasta “The Treatment” un número inédito de su próximo álbum “A Clockwork Orange”, entre otros tantos. Todo indicaba que los protagonistas de la noche sabían que su presencia en Cuba era de suma importancia para ellos y para nosotros, por eso nos regalaron temas clásicos, de aquellos con los que crecimos, con los que amanecíamos en nuestras fiestas de adolescentes y escuchábamos a través de los bafles del Patio de María.
Todo marchaba muy bien, el ambiente era excelente, yo tuve la oportunidad de estar bien cerca del escenario, moví mis caracoles para estar en la parte de los invitados. Pude ver los rostros de los muchachos de SEPULTURA, se notaban bien estimulados con el público, con el cual interactuaron muy bien y nos hicieron sentir que a pesar de todo, SEPULTURA está aun con vida, lista para regresar a sus mejores tiempos. De pronto, mientras se escuchaba el solo de guitarra de “Necromancer”, casi al final del concierto, los agentes del “orden” tomaron el rol protagónico al intervenir violentamente ante un supuesto altercado, que no era mas que un slam, la gente respondió irritada lanzando pomos plásticos y latas de refrescos bajo la mirada atónita de Andreas Kisser, pero por suerte no pasó de ahí. – Compañero Kisser, en Cuba también pasan esas cosas –.
Nosotros los rockeros cubanos, fuimos los responsables de llenar La Tribuna Antiimperialista como nunca antes en su historia, bajo un aguacero que agradecimos nos refrescara. No necesitamos que se nos repartieran pulovitos rojos del verano, llevamos nuestros T-shirts negros llenos de demonios e infernales figuras, no necesitamos que se nos repartieran banderitas para agitarlas al viento, llevamos nuestros tatuajes como ideales, no necesitamos que se nos convocara por nuestros centros de trabajo o estudio, fuimos por nuestra propia cuenta y porque sencillamente quisimos estar allí, no necesitamos que nos pusieran transporte a las 4 de la mañana en un lugar indicado, los frikis del interior del país estaban en La Habana hacía ya un par de días, vinieron en rastras, camiones y guaguas que alquilaron con dinero de sus bolsillos.
Ya todo es historia. Nos quedan los recuerdos del concierto, de nuestro encuentro con SEPULTURA en su paso arrollador por esta capital, las fotos, los autógrafos, los videos y el sonido ensordecedor de su música. También nos queda la añoranza de que un día regresen, la nostalgia de por qué ahora y no antes, cuando éramos unos muchachitos de secundaria o preuniversitario. Nos queda la esperanza de que la mirada de otros grupos de primera línea esté puesta en Cuba, al tanto de lo que ha acontecido con SEPULTURA, que tienen ya en sus vitrinas el trofeo de ser la primera en dar el paso al frente, romper el hielo y ser quienes han abierto una puerta que nunca debió estar cerrada; puerta que nos toca a nosotros, los fanáticos a este género tan cubano como el mismo Son, mantener abierta, por nuestro propio bien, por el bien del movimiento rockanrolero cubano, por el bien de este país, poseedor de una amplísima cultura y que no puede negarse nunca a la idea de que aquí en “La tierra más linda que ojos humanos han visto”, el Rock & Roll, es un fenómeno innegable e imparable.
GRACIAS SEPULTURA…!
These are words from my INNER SELF